PROYECTO

AUSTRAL

Austral busca reflexionar sobre las posibilidades de diálogo entre la experiencia del viaje y la fotografía de paisaje en la Patagonia chilena. Esta primera que se presenta se concentra geográficamente en la región de Aysén, una de las dos regiones que nuestra Patagonia abarca; más particularmente la primera parte de Austral es el recorrido desde Coyhaique a Villa O Higgins. 

El proyecto busca generar una crónica de viaje que no apele a la familiaridad reconocible del paisaje patagón, sino a la posibilidad de narrar una ficción novelesca y onírica de la experiencia estética a la que invita el viaje por la región de Aysén. 

Dicha crónica estará plasmada en cincuenta (50) cajas de que contienen la impresión de al rededor de cien (100) fotografías de paisajes en diferentes formatos y papeles y que buscan simular ciertos objetos que existen a la hora de viajar: mapas, folletos, dípticos. Cada caja propondrá un recorrido por medio de una enumeración en cada uno de los formatos impresos, dándole una unión a la obra y a su montaje dentro de la cajas.

 

Las dimensiones de la caja son 16 x 24 cms.
y cada una de ellas contiene:

3 set de postales.
2 librillos de 20 pag. cada uno.
 1 desplegable acordeón.
1 Afiche plisado.

Maqueta de la publicación.

Veinticinco(25) de estas cajas y su contenido serán transportadas, expuestas y entregadas en la región de Magallanes en una serie de exhibiciones itinerantes. La primera en la CasaMuseo Alberto Baeriswyl (CAB) en Tierra del Fuego, la segunda en el Museo de Antropología Martín Gusinde de Puerto Williams y la tercera en Punta Arenas, en el Museo de Historia Natural de Río Seco.

El proyecto Austral encuentra su inspiración en la experiencia del viaje. Es una reflexión sobre el diálogo que se puede establecer entre la crónica de viaje, la fotografía y el registro del paisaje. El primer referente al que se puede acudir para pensar esta relación es el de los artistas viajeros que acompañaron las expediciones botánicas y exploraciones del territorio americano durante los siglos XVIII y XIX. La finalidad del trabajo de estos artistas estuvo, en la mayoría de ocasiones, supeditada a una taxonomía del continente americano: a un esfuerzo por clasificar, ordenar y de este modo también apropiar la naturaleza y los recursos que ofrecía América.

Mi obra gira en torno al paisaje y las prácticas artísticas sociales. Me mueve el potencial conectivo de la naturaleza con la memoria, busco las experiencias de paisaje para comprender la relación, muchas veces desconectada entre el hombre y el medio ambiente. Desde una construcción evocativa trabajo el anhelo, el olvido y lo imaginario rescatando su gran potencial emancipador”

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